La promesa que hace una marca
No importa si gastaste $100,000 pesos mexicanos en tu nuevo branding o si te lo diseño el estudio de branding del momento, si tu marca no cumple lo que promete nunca será exitosa.
Un logotipo por sí solo no es nada, es simplemente un dibujo, un trazo, una imagen sin significado. Para que realmente sea una marca, el logotipo tiene que representar o significar algo para alguien, generalmente ese alguien es el público meta de tu producto/servicio, ese algo casi siempre es una promesa que hace la empresa, de un buen servicio, producto, experiencia, resultado o estatus. El cumplir con esta promesa genera una asociación de un “algo” positivo (el cumplimiento de la promesa) con la marca, (generalmente se llega a asociar visualmente el logotipo con esa experiencia), cuando se genera esta asociación es cuando la marca adquiere ya un significado y se puede empezar a decir que tenemos una marca en el sentido estricto.
Si una marca nunca logra generar esta asociación lo que sucederá es que, en el mejor de los casos será olvidada y en el peor, será recordada por las cosas que no cumple, que no logra dar, por lo que su significado y posicionamiento será primordialmente negativo.
Es por este simple juego de significados que muchas marcas pierden o ganan en el mundo, un significado que no solo se construye con un buen diseño, va más allá. Se construye de manera integral, abarca todos los aspectos de la empresa, como servicio a cliente, calidad de producto, experiencia en punto de venta, hasta la misma cultura empresarial.
Al final, la marca se visual solo tendrá peso si la empresa se compromete totalmente a cumplir la promesa que representa, si no existe ese compromiso, ni el mejor branding, ni la mejor estrategia de publicidad podrá lograrlo.
